Si el Banco te dice que no, que otras opciones de financiación tienes.
La crisis financiera ha hecho cambiar el modelo de financiación para las empresas. Estudios de mercado, como el realizado por las Cámaras de Comercio, acreditan que un 85% de las PYMES que acudieron a una entidad financiera durante el primer trimestre del 2010, han tenido problemas para acceder a la financiación.
Ya nadie duda que las reglas del juego han cambiado radicalmente: los bancos han endurecido sus métodos de análisis del riesgo y la entrada en vigor de nuevos métodos de cálculo de consumo de capital para las entidades financieras por riesgo de crédito, hace que las restricciones al crédito aumenten.
La base de nuestro tejido empresarial está formada por pequeñas y medianas empresas que se enfrentan al reto de la profesionalización de su empresa para poder sobrevivir. Esta profesionalización es un factor clave en el futuro de la compañía y esto pasa por convertir a nuestro banco en un proveedor de máxima confianza.
Aquellos comportamientos de “pymes subastera” – que iban regateando por conseguir spreads por operación financiera más bajos de puerta en puerta – son hábitos que hay que erradicar, ya que una relación a largo plazo con una entidad financiera de prestigio es un requisito importante a la hora de marcar la estrategia de la compañía en el futuro.
Aprovecharemos en adelante para hacer un repaso por encima de las diferentes fórmulas de financiación, haciendo hincapié en aquellas que consideramos están agotadas y dando importancia a las alternativas que el mercado, hoy por hoy, está ofreciendo.
Recursos Ajenos
1. Proveedores
Es una posibilidad de financiación que mejora notablemente la tesorería de la compañía, a pesar de que añade recursos nuevos. Se trata de marcar una estrategia de pagos que permita financiarse manejando los plazos., tales como la utilización del cheque bancario como forma de pago, que permite ganar una semana entre la fecha de emisión y la fecha de cobro, además de no tener que soportar comisiones de transferencia, traspasando estos gastos a tu proveedor, o el estudio de fechas de vencimiento de tus proveedores, de forma que si los vencimientos de tus proveedores más importantes se encuentran a mediados de mes, resulta muy interesante marcar como fecha de pago los primeros días de mes, lo que permitirá conseguir un par de semanas de financiación extra.
2. Entidades Financieras
El panorama actual del sistema financiero ha cambiado tan bruscamente, que en el futuro habrá que renunciar a esa idea de que para conseguir financiación hay que acudir al Banco. El mercado ya está manejando alternativas a estas instituciones financieras. El principal problema es la reacción desproporcionada a una situación igualmente desproporcionada. Así, de la misma forma que antes se prestaba con un análisis de riesgo muy laxo, en la actualidad muchas operaciones de financiación no salen delante de manera incomprensible, o lo hacen con garantías y condiciones casi leoninas.
Ahora más que nunca, cuando se presenta una operación, ésta tiene que ir muy bien argumentada, y acompañada de una pequeña memoria económica – financiera que apoye tu necesidad. Esto se convierte en un hándicap para la empresa ya que muchas de ellas no tienen medios o conocimientos para enfocar la operación de esta manera, y es ahí donde cobra gran importacia el estar apoyado y asesorados por profesionales conocedores de la realidad de la empresa y del sector financiero y su funcionamiento.
Esta situación obliga en muchas ocasiones a las empresas a trabajar con muchos bancos que dividen el riesgo en “microcréditos”, lo cual a la larga se convierte en un grave inconveniente, ya que la dimensión del negocio no permite un reparto que resulte interesante para todas las partes. Estudios realizados por el banco de España, acreditan que empresas que trabajaban con un menor número de entidades bancarias, con la entrada de la crisis, se han visto menos afectadas en la reducción del crédito que aquellas empresas que estaban trabajando con más de una entidad. Tradicionalmente se considera ideal que el pool bancario esté formado por entre dos y tres entidades.

La concesión de préstamos a largo plazo ahora es casi una a utopía sin garantías real y sin la opción del Project finance. Las líneas de crédito se renegocian o constituyen cada vez por importes más bajos y su vocación de corto plazo (y su habitual, aunque nefasto, uso para financiar operaciones a largo plazo) pone en muchas ocasiones en una situación muy grave a muchas empresas. La tendencia actual de las entidades es disminuir la exposición a este tipo de financiaciones acudiendo a otros productos alternativos promovidos por ICO.
Otras opciones las constituyen otros instrumentos en función de las necesidades como el leasing, renting, confirming… cuya idoneidad debe estudiarse según las condiciones particulares de cada negocio y teniendo en cuenta los riesgos que suponen (p.ej. los confirming con recurso…)
En el actual contexto, hay que buscar alternativas, que a veces por poco conocidas, pasan desapercibidas para muchas empresas. Es el caso de las Sociedades de Garantía Recíproca, que a pesar de llevar muchos años entre nosotros, es ahora cuando empiezan a cobrar un peso muy importante en nuestro día a día. Su finalidad es cubrir el riesgo de la operación ante el banco, caja de ahorros o cooperativa de crédito, para que la operación salga adelante. Otra de las muchas ventajas que nos están ofreciendo son sus tipos de interés y los plazos a los que ofrecen muchos de sus productos financieros. En nuestra opinión, las SGR están llamadas a ser uno de los grandes actores del nuevo panorama y aconsejamos que toda empresa tenga presente a este tipo de sociedades en el día a día de su trabajo.
3. Obligaciones y bonos
La emisión de bonos y obligaciones es una fórmula que está cobrando importancia, aunque por su complejidad formal, queda reservada a empresas de una dimensión más grande, y queda bastante lejos de ser óptima para la PYME.
4. Prestamos Participativos
El préstamo participativo es un instrumento financiero que proporciona recursos a largo plazo para la adquisición de activos fijos o para financiar el circulante de la compañía para el desarrollo de la actividad de la misma.
Las principales características de estos préstamos son:
a. Intereses
- Tipo de interés variable en función de algún parámetro de negocio libremente acordado entre las partes (Beneficio neto, volumen de negocio, patrimonio total,…)
- El tipo de interés puede tener bandas que establezcan un interés máximo y mínimo.
- El Interés fijo debe ser muy bajo para mantener la filosofía del préstamo, que busca el rendimiento sobre los beneficios del negocio.
- Los intereses devengados, tanto fijos como variables, se consideran partida deducible a efectos de la base imponible del impuesto de sociedades del prestatario.
b. Amortización Anticipada:
- Son préstamos con vocación de largo plazo y con plazos de carencia importantes que permitan al empresario poder llevar a cabo el plan de negocios establecido. (préstamo entre 5 a 9 años).
- Se puede acordar una clausula penalizadora en el caso de la amortización anticipada.
- Solo se puede amortizar anticipadamente si se compensa con una ampliación de capital de igual cuantía, siempre que no provenga de actualización de activos, de forma que la cifra de fondos propios se mantenga estable en el tiempo. En el orden de prelación de créditos, se sitúan después de los acreedores comunes y antes de los accionistas y son créditos con carácter subordinado
c. Se consideran Fondos Propios:
- Son patrimonio contable a efectos de reducción de capital y liquidación de sociedades.
- Producto hibrido entre deuda (intereses deducibles fiscalmente) y recurso propio (estructura financiera solida) con la ventajas de cada uno de ellos.
Este tipo de préstamos dan una muy buena imagen a la compañía ya que inversores particulares, empresas o instituciones de reconocido prestigio, validan la credibilidad y solvencia del proyecto y ayudan a abrir la puerta a nuevos inversores en rondas futuras de financiación.
Son formas de financiación muy aconsejables, pues no diluyen la participación en la empresa, sino que sólo cenden un parte del beneficio, y a pesar de que parezcan complejas, se encuentran al alcance de cualquier pyme española con un proyecto serio e innovador. Algunas de las entidades que ofrecen estos préstamos participativos son La Caixa, Caja de ahorros de Navarra o ENISA.
Recursos propios
Además de las ampliaciones de capital realizadas por los socios, hay actores realmente importantes que aportan capital en proyectos que se consideran relevantes y que tienen buenas perspectivas de generación de beneficios.
Cabe destacar los Businness Angels o el Capital semilla, que invierten en negocios nacientes (start up) con buenas perspectivas de crecimiento.
Para una segunda etapa, es muy recomendable la incorporación del Capital riesgo, que son sociedades que se dedican a invertir en compañías no cotizadas, en principio, para estar entre 3 y 10 años en el capital.
Aportan capital a cambio de una participación en la empresa, pero ¿qué valoran? ¿qué piden para invertir su dinero?
- Un plan de negocio con comprensiones financieras trabajadas (de cada 10 proyectos, 5 son descartados por errores de cálculo, o porque sus previsiones no resultan entendibles. Contar con un plan financiero profesional es un punto vital.
- Equipo humano: se valora que el proyecto esté liderado por profesionales con experiencia que consoliden el proyecto y promotores que apuesten económicamente por el proyecto al 100%, de forma que no tengan otros intereses y su dedicación sea plena.
- Órganos de gobierno: se valora la profesionalización de la compañía y su estructura y organigrama: hay que definir quién hace qué y por qué.
- Salida de la inversión: es más que aconsejable proponer una ruta de salida y un calendario con compromisos claros y medibles.
Estudios llevados a cabo por ASCR, verifican que una empresa de capital riesgo siempre va a ser buena para tu negocio en creación de empleo, volúmen de ventas, resultados, fiscalidad y patrimonio.
Obviamente, su presencia en el negocio conlleva el cumplimiento de unos objetivos que sin duda exigirán lo mejor del equipo directivo.

Como reflexión final, el director financiero tiene que estar preparado para adaptarse a los entornos cambiantes que estamos viviendo y conocer estas formas de financiación. Estar en continuo contacto con ellas es tarea fundamental dentro de sus labores. De cara a los bancos, tenemos que ser conscientes que, tan importante es cuidar las variables cuantitativas (balances, pérdidas y ganancias y demás datos contables), como las variables cualitativas (garantías adicionales, capacidad de gestión, histórico de comportamiento,…) y que la mezcla de las dos, serán las que nos aseguren el buen fin de nuestra empresa.
David Espert
Consultor Financiero



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